mar. Ago 20th, 2019

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Canibalismo y Decapitaciones en Cárceles de Brasil / Cannibalism and beheadings in prisons in Brazil

16 min read

A Organização das Nações Unidas (ONU) vai investigar casos de torturas no Brasil

Canibalismo e decapitações em prisões no Brasil

Violencia en las cárceles de Brasil

Violence in prisons in Brazil

Violência em prisões no Brasil

Decapitaciones en Cárceles de Brasil
Decapitaciones en Cárceles de Brasil

Al fiscal brasileño Gilberto Câmara França Júnior le llevó casi dos años entender lo que había ocurrido en la celda uno del bloque C del penal de Pedrinhas, en el estado de Maranhão.

Y cuando finalmente armó el puzzle, se encontró con una escena que nunca había visto en sus 18 años de carrera: “Te pone contra la propia condición humana”, advierte a BBC Mundo.

La investigación concluyó que el recluso Edson Carlos Mesquita da Silva fue asesinado por otros presos de esa cárcel del noreste brasileño, en diciembre de 2013. Su cuerpo lo cortaron en 59 partes, que salaron y desparramaron por el penal en bolsas de basura.

Entre los restos hallados días después faltaba el hígado.

“Según el relato de un testimonio que mantenemos bajo reserva y (para el) que fue pedida protección, el hígado lo habrían asado, dividido entre los presos y comido”, agrega el fiscal.

La denuncia, presentada a la justicia el mes pasado, señaló a siete autores materiales o intelectuales del homicidio, miembros de un grupo pequeño pero temido en esa cárcel, denominado “Angeles de la Muerte”.

Un preso de la cárcel brasileña de Pedrinhas, estado de Maranhão, herido durante un enfrentamiento de bandas rivales el año pasado.
Un preso de la cárcel brasileña de Pedrinhas, estado de Maranhão, herido durante un enfrentamiento de bandas rivales el año pasado.

A Organização das Nações Unidas (ONU) vai investigar casos de torturas no Brasil
A Organização das Nações Unidas (ONU) vai investigar casos de torturas no Brasil

¿Qué provocó semejante crimen? Tan solo un “roce” de la víctima con otro preso y con uno de los líderes de esa facción, que decidió acabar con él, explica el fiscal.

Y apunta que “hay sospechas” de otros hechos de canibalismo en el mismo penal, pero el juzgamiento del único que presenta evidencia concreta se ha demorado por una huelga judicial local.

El caso se volvió un ejemplo del lado más atroz de las cárceles brasileñas, donde grupos criminales han impuesto reglas y castigos que incluyen decapitaciones, linchamientos y violaciones colectivas.

Las denuncias llaman la atención incluso en una región con graves problemas carcelarios, y exponen a Brasil al riesgo de recibir su primera condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la situación de sus prisiones.

“Hay una posibilidad, sí, de condena”, admite el director general del Departamento Penitenciario Nacional (Depen) brasileño, Renatto De Vitto, en declaraciones a BBC Mundo.

“Juzgan y ejecutan”

Todos aquí parecen coincidir en que los problemas carceleros de Brasil se deben en gran medida al hacinamiento de sus celdas.

El número de presos en el país creció 575% en los últimos 25 años (1990-2014), según cifras del Depen, un órgano vinculado al ministerio brasileño de Justicia.

El gigante sudamericano cuenta hoy con 607.731 detenidos, pero sus prisiones tienen capacidad para cerca de 377.000 reclusos. Es decir, la tasa de ocupación llega a 161%.

Canibalismo y Decapitaciones en Cárceles de Brasil
Canibalismo y Decapitaciones en Cárceles de Brasil

Presos en una celda de Maranhão.

Hacinamiento dentro de una cárcel de Maranhão, Brasil.
Es el país con mayor población carcelaria de América Latina y el cuarto a nivel mundial, detrás de Estados Unidos, China y Rusia.

“Ese aumento progresivo en las prisiones trae una serie de problemas de gestión, favoreciendo incluso la consolidación de facciones criminales”, señala De Vitto.

Y apunta que “el número de muertes violentas en los presidios es seis veces mayor que la media nacional de homicidios, que ya es bastante elevada”.

El propio ministro brasileño de Justicia, José Eduardo Cardozo, dijo a comienzos de mes que los presidios del país son “mazmorras medievales”. Un tiempo atrás había comentado que prefería morir antes que ser encerrado en uno de ellos.

La pesadilla es real para quienes tienen que cumplir penas en las cárceles brasileñas, como le pasó a João Luis Francisco da Silva, que estuvo preso cuatro años y cinco meses en Río de Janeiro por un fraude con tarjetas de crédito.

Presos y residuos en una cárcel del estado brasileño de Pernambuco.
Presos y residuos al aire libre en una cárcel del estado brasileño de Pernambuco.
Silva, de 33 años, cuenta que presenció desde abusos cometidos por funcionarios hasta una golpiza mortal a un recluso por haberle robado a otro en 2012.

Ese castigo, relata, surgió de un tribunal paralelo formado por los “dueños” de la cárcel: jefes de grupos que dominan el lugar e imponen sus reglas.

“Cuando desobedeces el reglamento, son ellos los que juzgan y ejecutan”, cuenta Silva, que recuperó la libertad el año pasado y ahora trabaja para la ONG carioca Rio de Paz.

“En algunos casos la sentencia es realmente la muerte”, agrega en diálogo con BBC Mundo.

“Llaveros”
El control de prisiones brasileñas por parte de los propios internos fue documentado por la ONG internacional de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) el mes pasado.

En un informe sobre las cárceles hacinadas de Pernambuco, al noreste de Brasil, la organización señaló que la autoridad interna reside en los denominados “llaveros”, reclusos a quienes los mandos legales penitenciarios cedieron las llaves de pabellones.

Según el reporte, basado en testimonios de exdetenidos y funcionarios públicos, esos “llaveros” venden a los demás presos desde espacios para dormir hasta drogas, y cuentan con “milicias” para hacer valer su poder a la fuerza.

Las cárceles son “uno de los problemas de derechos humanos clave de Brasil”, asegura el autor del informe, César Muñoz, a BBC Mundo.

Motín en una cárcel brasileña

En este motín dentro de la cárcel de Cascavel, en el sur de Brasil, hubo reportes de decapitaciones el año pasado.

Su investigación encontró dos detenidos que dijeron haber sufrido abusos sexuales: violaciones grupales que fueron ignoradas por los guardias cuando se las denunciaron, pese a que en esas cárceles la prevalencia de VIH es 40 veces mayor que afuera.

El afán de las facciones carcelarias por infundir miedo ha generado escenas recientes de barbarie.

Desde el año se han reportado varias decapitaciones de presos por ajustes de cuentas o durante motines en diferentes penales del país, incluido el de Pedrinhas, donde algunos casos fueron grabados en un video que llegó a medios de comunicación a comienzos de 2014.

Uno de los presidios que más preocupan a los defensores de derechos humanos es el de Urso Branco, en el estado de Rondônia, fronterizo con Bolivia, que el mes pasado vivió una rebelión de internos.

Canibalismo y Decapitaciones en Cárceles de Brasil
Canibalismo y Decapitaciones en Cárceles de Brasil

El penal fue escenario de matanzas de decenas de presos en la década pasada, lo que llevó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a pedir a Brasil medidas para proteger a los internos.

Pero ONGs como Justicia Global han vuelto a denunciar recientemente las condiciones de esa cárcel ante la Comisión, lo que plantea la posibilidad de una condena a Brasil por parte de la Corte.

De Vitto reconoce que “todavía hay problemas” en Urso Branco, aunque asegura que el gobierno federal trabaja con todos los estados del país (que gestionan la mayoría de las cárceles) para mejorar la situación de los presos.

Una de las medidas destacadas es el inicio de “audiencias de custodia” en todos los estados, que permiten a los jueces determinar qué acusados pueden aguardar su juicio en libertad en lugar de permanecer encerrados, como era habitual hasta ahora.

Según los expertos, esto podría quitarle presión a las cárceles superpobladas y ayudar a detectar abusos policiales.

Sin embargo, los activistas advierten que la impunidad sigue reinando cuando se trata de crímenes tras las rejas en Brasil.

“Ya sea en matanzas, muertes o torturas provocadas por agentes del Estado, el grado de resolución de esos casos es extremamente bajo”, sostiene Sandra Carvalho, directora de Justicia Global.

BBC

Criminalidade o assusta
Criminalidade o assusta

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Cannibalism and beheadings in prisons in Brazil
Violence in prisons in Brazil

Brazilian prosecutor Gilberto Câmara Júnior França took almost two years to understand what happened in the cell block C of each Pedrinhas prison in the state of Maranhao.

And when finally assembled the puzzle, he found a scene I had never seen in his 18-year career: “It puts you against the human condition,” says the BBC.

The investigation concluded that the inmate Edson Carlos Mesquita da Silva was killed by other inmates of the prison in northeastern Brazil, in December 2013. His body was cut into 59 parts, salted and scattered by the criminal in garbage bags.

Among the remains found days after missing the liver.

“According to the account of a witness who remain subject and (for) which was requested protection, the liver would have roasted, divided between prisoners and eaten,” the prosecutor.

The complaint, brought to justice last month said seven perpetrators or masterminds of the killing, members of a small group but feared that prison, called “Angels of Death”.

A prisoner of the Brazilian prison Pedrinhas, Maranhão, wounded during a clash between rival gangs last year.
A prisoner of the Brazilian prison Pedrinhas, Maranhão, wounded during a clash between rival gangs last year.
What caused such a crime? Only a “touch” of the victim with another prisoner and one of the leaders of that faction, which decided to kill it, says the prosecutor.

And he notes that “no suspicion” other acts of cannibalism in the same prison, but the trial of only one presenting concrete evidence has been delayed by a local judicial strike.

The case is an example of the more ugly side of Brazilian prisons, where criminal groups have imposed rules and punishments including beheadings, lynchings and mass rape turned.

Complaints attract attention even in a region with serious prison problems, and exposed to Brazil risk receiving his first conviction of the Inter-American Court of Human Rights about the situation in its prisons.

“There’s a possibility, yes, condemning” admits director general of the National Penitentiary Department (Depen) Brazilian Renatto De Vitto, told the BBC.

“They judge and execute”
Everyone here seems to agree that the problems of Brazil jailers largely due to overcrowding in their cells.

The number of prisoners in the country grew 575% in the last 25 years (1990-2014), according to figures from Depen, a linked to the Brazilian Ministry of Justice organ.

The South American giant now has 607,731 prisoners, but its prisons have a capacity for about 377,000 inmates. That is, the occupancy rate reached 161%.

Prisoners in solitary Maranhão.
Overcrowding in a prison of Maranhao, Brazil.
It is the country with the highest prison population in Latin America and the fourth worldwide, behind the United States, China and Russia.

“That progressive increase in prisons brings a number of management problems, even favoring the consolidation of criminal factions,” said De Vitto.

And he notes that “the number of violent deaths in prisons is six times higher than the national average of homicides, which is already quite high.”

The Brazilian Minister of Justice himself, Jose Eduardo Cardozo, said earlier this month that the country’s prisons are “medieval dungeons”. A while back had said he would rather die than be locked in one of them.

The nightmare is real for those who have to comply sentences in Brazilian prisons, as happened to João Luis Francisco da Silva, who was imprisoned for four years and five months in Rio de Janeiro for credit card fraud.

Waste prisoners in a jail in the Brazilian state of Pernambuco.
Prisoners and waste outdoors in a jail in the Brazilian state of Pernambuco.
Silva, 33, has he witnessed from abuses by officials to fatal beating of an inmate for stealing another in 2012.

That punishment, reports emerged of a parallel court formed by the “owners” of the prison: heads of groups that dominate the place and impose their rules.

“When you disobey the rules, it is they who judge and running,” says Silva, who was released last year and now works for the Rio NGO Rio de Paz.

“In some cases the death sentence is really” he adds in an interview with BBC World.

“Key”
The control of Brazilian prisons by inmates themselves was documented by international human rights NGO Human Rights Watch (HRW) last month.

In a report on the overcrowded prisons of Pernambuco in northeastern Brazil, the organization noted that the internal authority lies in the so-called “keychains” prison inmates who gave legal control keys pavilions.

According to the report, based on testimonies of exdetenidos and public officials, those “keychains” sell to other prisoners from sleeping spaces to drugs, and have “militia” to assert their power by force.

Prisons are “one of the key problems of human rights in Brazil,” says the report’s author, César Muñoz, told the BBC.

Sistema carcerário gera mais violência dentro e fora das prisões
Sistema carcerário gera mais violência dentro e fora das prisões

In a Brazilian prison riot

In this prison riot in Cascavel, in southern Brazil, there were reports of beheadings last year.

Their research found two detainees who said they had been sexually abused: group violations that were ignored by the guards when they reported, although in those prisons HIV prevalence is 40 times higher than outside.

The eagerness of prison factions to instill fear has generated recent scenes of barbarism.

Since they have been reported several beheadings of prisoners by settling scores or during riots in different prisons in the country, including the Pedrinhas, where some cases were recorded in a video that became media in early 2014.

One of the prisons of most concern to human rights defenders is to Urso Branco, in the state of Rondonia, which borders Bolivia, who last lived an internal rebellion.

The prison was the scene of killings of dozens of prisoners over the past decade, leading to the Inter-American Commission on Human Rights to ask Brazil steps to protect internally.

But NGOs such as Global Justice have recently returned to denounce the prison conditions to the Commission, raising the possibility of a conviction to Brazil by the Court.

Vitto recognizes that “there are still problems” in Urso Branco, but says that the federal government is working with all states (that manage most prisons) to improve the situation of prisoners.

One of the important measures is the beginning of “custody hearings” in all states, which allow judges to determine which defendants are awaiting trial in freedom rather than remain locked, as usual so far.

According to experts, this could take some pressure off overcrowded prisons and police help detect abuse.

However, activists warn that impunity still reigns when it comes to crimes behind bars in Brazil.

“Whether in killings, torture or deaths caused by state agents, the degree of resolution of these cases is extremely low,” said Sandra Carvalho, director of Global Justice.

BBC

Infierno en cárceles de Brasil
Infierno en cárceles de Brasil

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Canibalismo e decapitações em prisões no Brasil
Violência em prisões no Brasil

Ministério Público brasileiro Gilberto Câmara Júnior França levou quase dois anos para entender o que aconteceu no bloco de células C de cada prisão Pedrinhas, no estado do Maranhão.

E quando finalmente montou o quebra-cabeça, ele encontrou uma cena que eu nunca tinha visto em sua carreira de 18 anos: “Ele coloca você contra a condição humana”, diz a BBC.

O inquérito concluiu que o preso Edson Carlos Mesquita da Silva foi morto por outros detentos da prisão no nordeste do Brasil, em dezembro de 2013. Seu corpo foi cortado em 59 partes, salgados e espalhados pelo criminoso em sacos de lixo.

Entre os restos encontrados dias depois de perder o fígado.

“De acordo com o relato de uma testemunha que continuam sujeitos e (para) que foi solicitado protecção, o fígado teria torrado, divididos entre os prisioneiros e comido”, disse o promotor.

A denúncia, levados à justiça no mês passado disse que sete autores ou mandantes do assassinato, membros de um pequeno grupo, mas temia que a prisão, chamados de “Anjos da Morte”.

Um prisioneiro da prisão brasileira Pedrinhas, Maranhão, ferido durante um confronto entre gangues rivais no ano passado.

Violencia en las cárceles de Brasil
Violencia en las cárceles de Brasil

Um prisioneiro da prisão brasileira Pedrinhas, Maranhão, ferido durante um confronto entre gangues rivais no ano passado.
O que causou um tal crime? Apenas um “toque” da vítima com outro prisioneiro e um dos líderes da facção que, que decidiu matá-lo, diz o promotor.

E ele observa que “nenhuma suspeita” outros atos de canibalismo na mesma prisão, mas o julgamento de apenas uma apresentação de provas concretas foi adiada por uma greve judicial local.

O caso é um exemplo de o lado mais feio das prisões brasileiras, em que grupos criminosos impuseram regras e punições, incluindo decapitações, linchamentos e estupros em massa transformaram.

Reclamações atrair a atenção até mesmo em uma região com problemas graves de prisão, e expostos ao risco Brasil receber sua primeira condenação da Corte Interamericana de Direitos Humanos sobre a situação nas suas prisões.

“Há uma possibilidade, sim, condenando”, admite o diretor-geral do Departamento Penitenciário Nacional (Depen) brasileiro Renatto De Vitto, disse à BBC.

“Eles julgar e executar”
Todo mundo aqui parece concordar que os problemas de carcereiros Brasil, em grande parte devido à superlotação nas celas.

O número de presos no país cresceu 575% nos últimos 25 anos (1990-2014), de acordo com dados do Depen, um órgão ligado ao Ministério da Justiça.

O gigante sul-americano tem agora 607,731 prisioneiros, mas suas prisões têm uma capacidade para cerca de 377 mil detentos. Isto é, a taxa de ocupação atingiu 161%.

Prisioneiros em solitário Maranhão.
Superlotação em uma prisão do Maranhão, Brasil.
É o país com a maior população carcerária da América Latina ea quarta no mundo, atrás dos Estados Unidos, China e Rússia.

“Esse aumento progressivo nas prisões traz uma série de problemas de gestão, mesmo favorecendo a consolidação de facções criminosas”, disse De Vitto.

E ele observa que “o número de mortes violentas nas prisões é seis vezes maior do que a média nacional de homicídios, que já é bastante elevada.”

O ministro da Justiça brasileiro si mesmo, José Eduardo Cardozo, disse no início deste mês que as prisões do país são “masmorras medievais”. Um tempo atrás havia dito que preferia morrer do que ser trancada em um deles.

O pesadelo é real para aqueles que têm de cumprir pena em prisões brasileiras, como aconteceu com João Luis Francisco da Silva, que foi preso por quatro anos e cinco meses no Rio de Janeiro para a fraude de cartão de crédito.

Resíduos prisioneiros em uma prisão no estado brasileiro de Pernambuco.
Prisioneiros e ao ar livre de resíduos em uma prisão no estado brasileiro de Pernambuco.
Silva, de 33 anos, tem ele testemunhou de abusos por parte de funcionários de espancamento fatal de um preso por roubar um outro em 2012.

Essa punição, surgiram relatos de um tribunal paralelo formado pelos “donos” da prisão: chefes de grupos que dominam o lugar e impor as suas regras.

“Quando você desobedece as regras, são eles que julgar e funcionamento”, diz Silva, que foi lançado no ano passado e agora trabalha para o Rio ONG Rio de Paz.

“Em alguns casos, a pena de morte é realmente”, acrescenta ele, em entrevista à BBC World.

“Key”
O controle das prisões brasileiras pelos próprios detentos foi documentada por direitos humanos internacionais ONG Human Rights Watch (HRW) no mês passado.

Em um relatório sobre as prisões superlotadas de Pernambuco no nordeste do Brasil, a organização observou que a autoridade interna reside nos chamados “chaveiros” presidiários que deram teclas de controle legais pavilhões.

De acordo com o relatório, com base em testemunhos de exdetenidos e funcionários públicos, aqueles “chaveiros” vender a outros prisioneiros de dormir espaços para drogas, e ter “milícia” para afirmar seu poder pela força.

As prisões são “um dos principais problemas de direitos humanos no Brasil”, diz o autor do relatório, César Muñoz, disse à BBC.

Violencia en las cárceles de Brasil
Violencia en las cárceles de Brasil

Em um motim prisional brasileiro

Neste motim em Cascavel, no sul do Brasil, houve relatos de decapitações no ano passado.

Sua pesquisa encontrou dois presos que disseram ter sido abusado sexualmente: violações de grupo que foram ignoradas pelos guardas quando eles relataram, embora nessas prisões prevalência do HIV é 40 vezes maior do que fora.

A ânsia de facções de prisão para instilar o medo gerou cenas recentes da barbárie.

Uma vez que eles têm sido relatados vários decapitações de prisioneiros por ajuste de contas ou durante os distúrbios em diferentes prisões do país, incluindo a Pedrinhas, onde foram registrados alguns casos em um vídeo que se tornou a mídia no início de 2014.

Uma das prisões de maior preocupação para os defensores dos direitos humanos é o de Urso Branco, no estado de Rondônia, que faz fronteira com a Bolívia, que no viveu uma rebelião interna.

A prisão foi palco de assassinatos de dezenas de prisioneiros durante a última década, levando à Comissão Interamericana de Direitos Humanos para pedir etapas Brasil para proteger internamente.

Mas ONGs como a Justiça Global voltaram recentemente para denunciar as condições carcerárias à Comissão, levantando a possibilidade de uma condenação ao Brasil pelo Tribunal.

Vitto reconhece que “ainda há problemas” em Urso Branco, mas diz que o governo federal está trabalhando com todos os estados (que gerenciam a maioria das prisões) para melhorar a situação dos prisioneiros.

Uma das medidas importantes é o começo de “audiências de custódia” em todos os estados, que permitem que os juízes para determinar quais os arguidos estão aguardando julgamento em liberdade, em vez de permanecer bloqueada, como de costume até agora.

De acordo com especialistas, isso pode levar alguma pressão fora prisões superlotadas e policial ajudar a detectar o abuso.

No entanto, ativistas alertam que a impunidade ainda reina quando se trata de crimes atrás das grades no Brasil.

“Seja em assassinatos, tortura ou mortes causadas por agentes do Estado, o grau de resolução desses casos é extremamente baixa”, disse Sandra Carvalho, diretora de Justiça Global.

BBC

População carcerária do Brasil aumentou mais
População carcerária do Brasil aumentou mais

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